Somos servidores de los cambiantes intereses de nuestro entorno (hijos, jefes, clientes, proveedores, etc). Tenemos que hacer más con menos, diferente y rápido.

Tuvimos que hacer más, diferente y rápido cuando un día pasamos de no ser padres o madres a serlo. En este caso concreto, el cambio lo hicimos poco a poco, encajando nuestro comportamiento al nuevo entorno.

De manera natural, no sin esfuerzo, aprendimos a ser padres.

¿Por qué aprendimos a hacer más, diferente y rápido?

Porque nos interesaba y porque estaba acompañado de un proceso desarrollativo que nos permitió explorar con detalle dos cosas:

  1. La evaluación de lo que iba ocurriendo de forma dinámica.
  2. La variación constante de nuestro comportamiento en función de las comprensiones alcanzadas.

El acontecimiento formalizado del nacimiento de los hijos, por sí solo, no cambió nada. Tuvimos que prender.

Cualquier proceso de cambio y transformación implica un aprendizaje.

En la empresa, el acontecimiento formalizado de un nuevo rol, por sí solo tampoco cambia nada.

Si el nuevo rol (el nuevo puesto) es diferente y supone un reto, de poco servirá mimetizarse en el entorno o seguir ejecutando a cascoporro sin pensar.

Hay que hacer más con menos, diferente y rápido, y estas limitaciones crean situaciones distintas a las habituales que precisan mejores respuestas y quizás soluciones inéditas.

Cuando las certezas son pocas y muchas las dudas más necesario se hace aprender (desarrollativamente).

Recuerde que el aprendizaje desarrollativo consiste en evaluar situaciones reales y elegir la mejor respuesta variando el comportamiento.

«Más con menos, diferente y rápido».

¿Por qué más con menos diferente y rápido? Porque la experiencia continua no es necesariamente útil para un entorno volátil y lleno de contradicciones y porque no existe una secuencia correcta sino una comprensión profunda de qué, cómo y por qué hacemos lo que hacemos.

Y si no aprendemos, muchas veces no es por falta de capacidad sino por falta de interés.

El profesor Zygmunt Bauman señaló con acierto que «no se puede comprar lo que hay que hacer».

Lo expresamos de forma animada en este video: Los cambiantes intereses de nuestro entorno.