En la actualidad aparecen informaciones a través de estudios y en forma de noticia alertando sobre los efectos negativos que las nuevas  tecnologías tienen sobre la creación de puestos de trabajo. Recomendamos la lectura de un ensayo de José Ortega y Gasset Meditación de la técnica” (publicado en Revista de Occidente de Alianza Editorial, gestado en un curso en la Universidad de Santander en 1933)

Plantea el filósofo:

“…la técnica es, por lo pronto, el esfuerzo para ahorrar el esfuerzo,…pero ¿a dónde va a parar el esfuerzo ahorrado y que queda vacante?

…no hacer nada es vaciar la vida. La técnica es lo contrario de la adaptación del hombre al medio puesto que, la técnica es la adaptación del medio al hombre…se trata de un movimiento en dirección inversa a todos los biológicos.”

Nos sumamos 90 años después a la propuesta de Ortega y Gasset porque a través de las mejoras que nos proporciona la técnica, también aparecen movimientos biológicos inversos en donde muchos beneficios derivados de la incorporación de la técnica contemplan también una pérdida.

Dos ejemplos para entrar en dudas:

1. Un uso excesivo o inconsciente de técnica evita o limita esfuerzo, algo necesario en muchas áreas de la vida para un desarrollo superior.

Proporcionar un taca-taca a un bebe, en sus primeros meses de vida le evita el esfuerzo de andar sujetándose por si mismo. No hacer ese esfuerzo (el) de andar y levantarse cuando caiga, impedirá y/o limitara el desarrollo de sus piernas.

2. Un exceso de técnica, impide o hace perder valor a las cosas.

El crédito que nos dan los bancos evita el esfuerzo de ahorrar, esfuerzo que daba valor a aquello que conseguíamos comprar ahorrando ¿Te acuerdas de aquello que, tiempo atrás, compraste con tus ahorros?