Le pregunté a un responsable de selección de una startup, quién le había seleccionado.

– El CEO. -me respondió-

– ¿Qué entrevista te hizo? -le repregunté-.


– Básicamente una pregunta determinó mi entrada en la empresa -me dijo-

¿Si tuvieras que contratarme, y ya sabes que soy el CEO, con lo que sabes de mí (solo le conocía desde ese momento, en el llevaba puesta una camiseta arrugada, el pelo desaliñado, largo, levemente aseado, con mala cara, y ceñido a unos pantalones desgastados, semi-rotos y viejos -es lo que podríamos llamar en términos coloquiales un friki-…) en qué puesto me pondrías en la empresa?

– En ningún lado, pareces un vagabundo -le contesté-

– Te voy a contratar, en mi empresa no quiero filtros entre lo que se piensa y lo que se dice -concluyó el CEO-

Si Ud. ahora piensa que tendría que hacer algún cambio en la forma de relacionarse con alguien en su empresa, es posiblemente, porque predomina la «cultura verde» que es lo mismo que mimetizarse en el entorno a través del sempiterno aquí,…nunca pasa nada.

Para identificar cultura verde y cultura abierta en la empresa indicamos algunas evidencias a notar:

Cultura Verde:

Adoración por la palabra escrita

– Se ocupan de los afectos y se ignoran los efectos
– Circunvalan el sistema para conseguir eficacia
Hay preocupaciones a nivel individual, pero en grupo nunca se expresan.

Cultura Abierta:

El riesgo no ahuyenta el compromiso
– Priorizan los efectos y a continuación los afectos
– Hay más preocupación por la función que por la forma
– Cuando, como entre los protagonistas de este post, no se niega la realidad.