Julián salió desconcertado de la reunión con una idea en su cabeza: “no tiene sentido”

El desconcierto y el sin sentido de Julián comenzó cuando empezaron los cambios: Cambios en procesos, en los contenidos, en normas, en protocolos, en controles.

El desprecio hacia los cambios, (que venían impuestos) se percibía en las reuniones internas a través de gestos y verbalmente en la cafetería.

Cuando estamos mucho tiempo juntos o en el mismo sitio, no somos muy conscientes de cómo van cambiando las cosas ni de cómo aumentan las diferencias, hasta que un día notamos que algo es diferente y “no entendemos nada”

Podemos llegar a sentir un desprecio inevitable hacia todo aquello que no se puede entender.

Para reconstruir las comprensiones del aparente sin sentido de los cambios, será útil reflexionar, (y reflexionar es pensar con profundidad) sobre si esos cambios tienen sentido o no, en el CONTEXTO en el que opera la empresa.

En los últimos 10 años, algunas empresas importantes han sufrido un cambio de CONTEXTO.

Proponemos reflexionar de forma conjunta para dar sentido a los cambios y entender más, a través de la siguiente cuestión:

En qué contexto opera tu empresa en los últimos 5 años y lo hará en los próximos 5?

(El contexto está compuesto por circunstancias y elementos como: El mercado, la competencia, el posicionamiento, los recursos, los procesos, los clientes, el pasado, el presente, el futuro, el mundo, etc.)